¡Qué bueno encontrarnos!

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Prender una vela puede tener miles de significados, según quien la prenda y para qué. El acto de prender una vela en ese momento de mi vida, representaba la necesidad de sostener encendido algo cuando necesitaba apagarme.

Prendí una vela y abrí un mazo de tarot que me recomendó una bruja conocida. Saqué una carta y la descripción que encontré en su libro se acercaba mucho a cómo se sentía la vida en el último tiempo.

El tarot no era algo ajeno a mí. Lo descubrí de adolescente y supo ser una guía en momentos en donde no encontraba guía en otro lado. Pero esta vez estaba entre mis manos.

Me encontré con personas que supieron ser esas guías. Sin querer, quizás, o también queriendo porque un gran cariño nos unía. Compartieron conmigo rituales para limpiar energéticamente mi casa y mi cuerpo. Además, lo hicieron ellas mismas de unas maneras muy cuidadosas. Conocí plantas, resinas, oraciones y aprendí mucho. Aprendí nuevas maneras de sostenerme. Aprendí, también, a compartir esas herramientas con otras personas que me transmitían la necesidad de aprender a sostenerse.
Y comenzó un camino de reparación.

Pude llorar sin culpa, decir que no, darme permiso para no tener ganas. Pude reencontrarme con mi deseo de jugar, de cuidar, de admirar. Pude dejarme cuidar o, al menos, intentarlo.

Hablé, de lo que me incomodaba, de lo que no quería, de lo que ya no toleraría. Y también hablé de mis deseos, de mis ganas de vivir, de sentir y de amar.

Volví a tener ganas de enamorarme, de escribir y de crear. De sentirme deseada y deseante, y de que eso no represente un peligro para mí. Volví a confiar en que alguien puede quererme y cuidarme, y volví a sentir placer.

Y volví, muy de a poco, a conectar con RenaSer después de miles de crisis.
Comencé por darle una identidad visual [ x @pezgato ] que me motive a encontrarme en la creación de la identidad digital de RenaSer. Elegí colores, tipografía, características. Me pregunté el para qué de muchas cosas, recordé los inicios y todo eso fortaleció mi seguridad en esas elecciones.

Pero aún me faltaba la parte de vender productos.
Los juguetes sexuales y lubricantes siguieron en movimiento todo el tiempo. Por momentos me frustraba sentirme parte de una lógica mercantil tan grande, profunda y daniña. En otros momentos me conmovía sentir que hago las cosas de una manera diferente a la conocida y establecida.

A través de una colega conocí a Tati, la diseñadora de esta página web [ @dukitg.digital ]
Hace varios meses que trabajamos en su creación, y apostamos a que este espacio sea un lugar en donde comprar no sea un acto meramente mercantil y mercantilizante.
Te vas a encontrar con productos seleccionados, con una descripción de ellos y con la posibilidad de acceder a una experiencia de compra agradable y erotizante.
¡Deseo que nos sigamos leyendo!

Y te agradezco por acompañarme en este nuevo comienzo.

Con cariño,

Tami

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