¿Cómo empezó todo?

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‘’Por primera vez para mí, tres mil pesos uruguayos viajaron en contrabando desde Brasil’’
¡Hola! Soy Tami, o Tama, como prefieras. Y si no entendiste la primera frase de este texto, tenes que leer la primera parte de esta presentación.

Corría el 2020, una emergencia sanitaria explotaba 13 días antes de mi cumpleaños número 20. La incertidumbre se apoderaba de nuestros cuerpos, lo que quedaba de salud mental desbordaba por el piso. La pregunta era cómo trabajaríamos, cómo estudiaríamos y cómo viviríamos, si es que lográbamos sobrevivir a un panorama que sólo era muertes.

Octubre del 2020, llega el primer pedido que realicé. Pensaba venderlo entre personas conocidas, encontrándome con ellas y mostrándoles lo que tenía. A decir verdad, me daba un poco de vergüenza. Así que, de la manera en la que la pandemia me lo permitiera, intenté hacerlo. Armé una lista de ‘’mejores amigos’’ en mi instagram, saqué fotos arriba de una tela peludita que tenía y publiqué todos los productos. Al cabo de una semana ya tenía agotado el stock.

El 3 de noviembre del mismo año se creó el Instagram de RenaSer, sugerencia de una amiga para ordenar tanto caos de conversaciones. En un principio, todas las publicaciones eran fotos de productos, los envíos los hacía en mi día libre, y el logo era hecho por mí. Por cierto, lo tengo tatuado.

Algunos meses después, comencé a subir historias mostrando los productos y explicando para qué servían. No me costaba grabarme ni hablarle a una cámara. Generalmente, las noches de insomnio me inspiraban. Notaba que eso le gustaba a quienes estaban del otro lado.

La inspiración me llevó a escribir y a compartir cosas que me resultaban importantes o interesantes. Yo escribía, y Belu Layes ilustraba [ @__layes ]. Esos textos y esos dibujos comenzaron a llegar a más personas de las que yo imaginaba, y comencé a encontrarme con otras personas que sumarían sus conocimientos para compartirlos juntxs. Varios encuentros con profesionales me ayudaron a construir conocimiento para compartir. Una sexóloga, una educadora sexual, una psicóloga y un proctólogo. La gente continuaba pidiendo información que yo no tenía.

Un día me llegó un mensaje ‘’Tu perfil me re da a que la formación de educadores sexuales te gustaría’’. Varias veces me lo habían nombrado, pero recién ahí pude conectar con el deseo y con la posibilidad.

26 de marzo del 2022, mi cumpleaños número 22 y el primer día de cursado en la formación en educación sexual integral. Muchas emociones recorrieron mi cuerpo, pero recuerdo fielmente la alegría y la incomodidad de un nuevo comienzo.
Sumergirme en esa formación fue mover muchas estructuras que sostenía en mi interior. Primero, reconocer que no era una persona tan segura de sí misma como creía. Segundo, sumergirme en el descubrimiento de que mi ego estaba herido al hablar de conocimiento, y que contantemente hay mucho por descubrir y por aprender. Tercero, observar con mucho cuidado y paciencia a fantasmas que aparecieron durante el proceso de abrirme a vivir laeducación sexual integral con sensibilidad. Cuarto, integrar la idea de que lxs humanxs estamos en un movimiento permanente.

Conocí compañerxs y amigas con quienes nos sostuvimos en todo este proceso, escuché necesidades de mi cuerpo que no había identificado antes, me sorprendí con emociones que aparecían en mí. Las emociones fueron las protagonistas de esta historia.

Lloré de tristeza y de alegría, reí, sentí cansancio, adrenalina, nerviosismo, inseguridad.
Me enojé: con mi vida, con mi niñez, con mi adolescencia, con lxs adultxs. Me enojé con el sistema, con el patriarcado. con las instituciones educativas, con la heteronorma, con la institución de la pareja, con el lesbianismo cuando tolera violencias. Me enojé con mis ancestras, me enojé con los mandatos. Descubrí el enojo en mí.

Me alejé de RenaSer. Necesité silenciarlo porque me enojé con la idea de vender placer.
Descubrí el enojo en mí y descubrí historias transgeneracionales de violencia sexual, institucional y sistémica. Descubrí dolor, silencio y soledad.

Me alejé de RenaSer y me permití sentirme rota.

Y prendí una vela…

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